www.mauricebignami.it Gli uomini eguali
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Forse vero non è; ma un giorno è fama
che fur gli uomini eguali, e ignoti nomi fûr plebe e nobiltade. (Parini, Il mezzogiorno, 250-52, da Il giorno) |
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Gli uomini eguali ©Edizioni Bietti 2005 Rassegna stampa Comprar el libro Traducción de Ilaria Trezza (S.A.T.) Maurice Bignami
Maurice e Nino, 1956
El autor |
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Maurice
Bignami nace en Neuilly sur Seine, en Francia, el 9 de marzo de 1951. Hijo único de Torquato, militante comunista refugiado allende los Alpes, junto con su mujer Vittoria Ferriani, después de una denuncia por un así lamado “delito partisano”, transcurre su infanzia en Courbevoie, en el primer ensanche parisín. «es alí donde nació Céline, y ya esto da una idea de que lugar alegre sea ese». En el verano de 1964, la familia vuelve a Italia, y se establece en Bolonia. «En seguida Bolonia se convierte para mí en la ciudad del Sol y de la Luna. ¡Era tan carnal y apasionada, tan libre y alegre!». Hablando en un italiano aproximado («Conocía más o menos tres palabras en total, como pizza, mamá y señorita. Fue el cine que me rescató. Me pasé todo el verano de 1964 en la galería. Luego empecé a leer como un desesperado. Por suerte, en aquel entonces llegaron a Italia también los libros de bolsillo»), empieza a estudiar como autodidacto, y se presenta a los exámenes como estudiante por libre para los títulos de escuela primaria y secundaria. Afiliado a la Federación Comunista Juvenil, frequenta el “Centro Marxista” desde el 1966, el círculo del que se formarán en Bolonia todos los grupo extraparlamentarios. En el año siguiente, durante una manifestación contra la guerra de Vietnam, se armaron algunos follones delante de la Universidad John Hopkins y un grupo de estudiantes es detenido. Con sólo dieciséis años, él también es preso y detenido por la Policia en esa ocasión. «Cuando me preguntaron quién fuese el jefe, contesté seráfico: Luigi Longo. En el interrogatorio anterior una chica había mordido un dedo al comisario. Sangraba y de vez en cuando, refunfuñando, se lo metía en la boca. Hecho una fiera, pero inválido, me pegó un tortazo y me mandó entre los brazos de mi madre. Al día siguiente, el periódico L’Unità salía con una bonita foto en primera página. Un chiquillo con el pelo al estilo de los Beatles se agacha mientras que unos policías le golpea en la cabeza con las porras». Desde 1970 milita en Poder Obrero a jornada completa. Miembro del directivo boloñés y nacional, en la primavera y verano de 1972 es enviado a Tourin para emprender el trabajo político de la organización. Paralelamente a la actividad pública, sigue desde el principio también la encubierta, la ilegal. En otoño de 1972, entra en servicio como geómetra en la Oficina Técnica del Ayuntamiento de Bolonia, y se queda hasta septiembre de 1978. En esos años, está unido sentimentalmente con Barbara Azzaroni, también militante de Poder Obrero, asesinada más tarde durante un enfrentamiento a fuego en Tourin en febrero de 1979. Cursa la facultad de Sciencias Políticas de la Universidad de Bolonia, en la que aprueba numerosos examenes pero sin licenciarse a causa de su compromiso político. Esboza una tesis de final de carrera sobre el sindicalismo revolucionario en los Estados Unidos. En 1974 deja Poder Obrero y participa en la elaboración del proyecto de Autonomía Obrera. En 1976 es redactor de la revista Rosso y director de la organización homónima. En marzo de 1977, cuando Bolonia està turbada por tres días de insurrección estudiantil por el asesinato de un chico por la Policía, està a la cabeza de los enfrentamientos. «Utilicé, en esa circunstancia, todas las municiones que había acumulado durante años de obstinada parsimonia. Como una hormiguita, me convertí de improviso en una cigarra con veleidades de langosta». Pocos dias después es detenido en la habitación milanés de Toni Negri, líder histórico de Poder Obrero y de la Autonomía, y expia siete meses de prisión. «En esos días estaba en San Giovanni in Monte, metido exactamente en ese mismo cuchitril en el que mi padre había luchado contra las chinches cuarenta y cinco años antes. Era el 1977 y hace poco que me habían detenido con un paquete de documentación en blanco y la maqueta del periódico Rosso en el bolsillo, que alababa a la media insurrección boloñesa». En 1978 entra en Primera Línea. Obligado a la clandestinidad, en semptiembre de ese mismo año, vuelve a Tourin. En 1979 es uno de los tres responsables nacionales de la organización. «(…) me metí de cabeza en una lucha trágica y desesperada que algunos cabrones, por esa ironía de la vida de la que parece no podemos librarnos, compararon a la desdichada y funesta aventura de los chicos de Salò. Y, a su manera, y a pesar de la deslealdad de los malintencionados, había también algo de verdad, dado que las buenas intenciones no se casan con nadie. Pasé en Primera Línea los años peores de la lucha armada, compartiendo todos los furores y las crueldades, las ilusiones y los engaños, y también los lazos de amor y de fidelidad varonil. No hay nada que sepa exaltar el valor y la insolencia, su hermana, como los últimos fulgores de una causa equivocada». En otoño de 1980, ya convencido de que la lucha armada es una causa perdida, sale de Primera Línea. Podría alejarse de Italia, pero, al igual que otros compañeros suyos que elegirán lo mismo, se queda. «Estábamos todos metidos en una especie de chantaje de amor. En prisión, la mayoría no podía ni aceptar la idea del cese de las hostilidades mientras que algunos compañeros estában arriesgando su vida. En libertad, la minoría no pudo dejar las armas con todos esos hermanos y hermanas entre rejas». En febrero de 1981, herido durante un enfrentamiento a fuego en Tourin, es detenido y empieza un camino que lo llevará a varias cárceles especiales. En 1982 se casa con Mariateresa Conti, con la que tendrá dos hijos. Junto con otros exponentes de Primera Línea, en otoño de ese año, durante un largo proceso en que muchos militantes están acusados en Florencia, emprende un debate interno que terminará en la primavera del año siguiente, en ocasión de otro proceso, esta vez en Tourin. Junto con Sergio Segio, otro exponente de la organización, anuncia púbblicamente la disolución de Primera Línea y el nacimiento del movimento para la disgregación política, que, en pocos años, delineando un camino colectivo de reflexión y volviendo a las reglas de la democracia, acabará con la lucha armada en Italia como fenómeno masivo. Pocas semanas después es asaltado en la cárcel de Nuoro por un grupo de terroristas. «En aquel momento me había enemistado de las simpatías de los últimos endemoniados y las de los fieles supporter. No se convencían, esos pobres, que nos hubiésemos atrevido a parar. Agupados a las mesas sucias de las tabernas, querían seguir tranquilamente en ese caos, fanáticos por nosotros». A partir de ese momento, asumiéndose sus responsabilidades penales, humanas y políticas, reconstruye públicamente la historia de Primera Línea y, más en general, la del movimiento revolucionario de origen no terrorista. Como exponente nacional y por su explícitas asumpciones de responsabilidad, es condenado a casi todos los delitos adscritos a la organización. «Además de reconstruir las razones, las dinámicas y los hechos, había que enfrentarse con nuestros muertos y con las muchas víctimas que habíamos diseminado durante los días de la ira. No se pueden cerrar quince años de subversión violenta, de los que la mitad a mano armada, con una simple reflexión política, por mucho que se haya sufrido y profundizado. Por otro lado, era necesario evitar también que algún émulo sin cabeza pudiese apropiarse de una sigla, de un recuerdo, de un depósito olvidado y que empezase a jugar al último mohicano». Junto con Sergio D’Elia, que fundará, unos años más tarde “Nessuno Tocchi Caino” (Que ninguno toque a Caín), la asociación que lucha contra la pena de muerte en el mundo, sigue el análisis, sometiendo a crítica feroz las premisas que habían llevado a la lucha armada. Implicando numerosos representantes de todos los partidos políticos, hombres de cultura y exponentes religiosos, contribuye a organizar una serie de congresos y entrevistas en la cárcel. Estos debates crearán una unión entre cárcel, sociedad civil y sistema de partidos que favorecerá la redacción y la aprobación de la ley Gozzini sobre las medidas alternativas a la detención. Ese debate contribuirà después en 1987, a la elaboración y sanción de la ley sobre la disgregación que permitirá a la gran mayoría de presos políticos de cortar con su pasado subversivo para siempre y de reinsertarse en la sociedad. En 1986 participa por interpósita persona al congreso nacional del Partido Radical. En esa ocasión, hace leer a Marco Pannella un documento de Sergio D’Elia y suyo, que subraya su plena adhesión a los valores de la democracia liberal. Organiza un encuentro con algunos exponentes representativos del disenso en Unión Soviética, difundiendo una declaración provocatoria titulada Nosotros y vosotros, exiliados del comunismo. Participa en numerosas huelgas de hambre, como las organizados por el Partido Radical, entre otros, para que el gobierno soviético autorice la emigración de los judíos rusos a Israel. Graba un spot para el canal de televisión Canale 56 en el que incita a los últimos terroristas a interrumpir un enfrentamiento ya sin sentido. La publicación de un escrito en que declara su definitiva ruptura con cualquier presuposición comunista con el título provocatorio de La nobleza de la abjuración, le supone unas cuantas críticas por parte de los exponentes de la izquierda. «Y cuando rechazé los principios básicos y la innoble escapatoria de la simple autocrítica, esa indecente manera de pensar que salva el sistema general a costa de la excrecencia particular, entonces llovieron ataques locos también por quien se entusiasma con la violencia revolucionaria sólo cuando se desencadena en continentes lejanos o en un futuro imaginario». En 1987, aprovechando de la ley de disgregación política, del paquete Gozzini y de un indulto generalizado, es condenado a veinte años de detención. Gracias a Monseñor Di Liegro, conocido en un congreso y desde entonces amigo, a partir del 1989 empieza a colaborar – antes en el trabajo externo, luego en semilibertad, y finalmente en manos de los servicios sociales – con la Caritas Diocesana de Roma. Escribe unos cuentos y dos guiones, aún inéditos. Como provocación extrema y al fin de acelerar el proceso de pacificación, junto con Marcello De Angelis, hoy director de la revista Area y jóven exponente, al final de los Setenta de Tercera Posición, dirige, durante un mes, un periódico de extrema derecha. «No compartía nada de lo que estaba escrito, no me gustaba ni el nombre de ese diario, pero para dar una señal de paz había que relacionarse con alguien situado en las antípodas. En el campo de las ideas, además, hay que ser excesivamente liberal, y más con las raras. Las insensateces primero hay que desencovarlas para luego matarlas. También era divertido constatar que en muchas cuestiones, los extremismos de derecha y de izquierda iban de la mano increíblemente». Esa operación no provoca los efectos deseados, pero da una razón más a los extremistas para seguir atacándolo. «Según las ocasiones, yo era el odiado católico integralista, el cruel liberal, el innoble filoamericano y, ¡qué horror! El amigo de los Sionistas, definición tan fosca que no necesita adjetivaciones ulteriores. Mis asuntos eran un coñazo para todos, bien de derecha o de izquierda». Se licencia en Letras con orientación arqueológica, en la Universidad La Sapienza de Roma con una tesis sobre la domesticación y el pasaje a una economía de producción de alimentos en el centro de Sáhara. Junto con Sergio Segio, presume haber sido el primero a decir basta a la lucha armada, pero el último de los exponentes de Primera Línea a salir de la cárcel.
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